Según se supo, el juzgado de Madrid se negó a satisfacer la demanda que interpuso la confederación española de autobuses contra la empresa Blablacar. El principal requisito de la confederación fue la restricción de actividades, hasta la prohibición total, del trabajo de una agencia que presta servicios de transporte privado para turistas.
Y el costo de dichos servicios es varias veces menor que viajar en autobús. Después de todo, todos los clientes pagan la tarifa «agrupada», compartiendo el costo del combustible entre ellos y pagando solo una pequeña tarifa por los servicios de transporte. Mientras que los pasajeros del bus se ven obligados a pagar por los servicios de administración de la empresa, personal de mantenimiento, etc.
Todo ello ha convertido a Blablacar en un actor casi imbatible en el segmento del transporte español. Cuando se agotaron todas las palancas de influencia disponibles sobre los nuevos competidores, la confederación de transportistas de autobuses decidió ir a los tribunales y perdió. Pero hace algún tiempo, el tribunal, a sugerencia de la confederación, prohibió las actividades de una empresa similar, Uber, que se especializaba en el transporte de pasajeros.
La búsqueda de compañeros de viaje a través de Internet ha ganado una inmensa popularidad en los últimos años. Basta con ir a un recurso web especial, encontrar una oferta adecuada o colocar su propia aplicación. Todo esto reduce significativamente los costos de viaje y ahorra tiempo. Según los últimos datos, más de 2,5 millones de personas utilizan los servicios de la operadora en España.