
Hampton Court: cuánto cuesta la entrada y cómo llegar desde Waterloo
Hampton Court se alza a orillas del Támesis, en el suroeste de Londres. Es una de las dos residencias de Enrique VIII que se conservan. El palacio pertenece al fideicomiso benéfico Historic Royal Palaces. Conviene reservar 3-4 horas para la visita: el palacio, los jardines y el laberinto están incluidos en una misma entrada.
Hemos reunido lo esencial para organizar el plan. A continuación: la ruta desde la estación de Waterloo, los precios de las entradas para 2026 y las salas que merece la pena ver. Sabrás cuánto tiempo dedicar y cómo evitar pagar de más por el acceso.
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Hampton Court: lo esencial antes de tu visita
💡 En resumen:
- El palacio de Enrique VIII y la mitad barroca de Guillermo III ocupan un mismo recinto junto al Támesis.
- De la estación de Hampton Court a las puertas del palacio hay unos 5 minutos a pie.
- La entrada incluye el palacio, los jardines y el laberinto, así que reserva 3-4 horas.
- Precios y horarios: 09/2026, verificados en la web oficial.
Hampton Court es un palacio de ladrillo rojo con piedra blanca y un ala barroca de Christopher Wren. Dentro te esperan el Gran Salón, las cocinas Tudor y los aposentos de gala de dos épocas. La dirección es sencilla: Hampton Court Way, East Molesey KT8 9AU. Una sola entrada cubre el palacio, los jardines y el laberinto, así que no hace falta correr.
Recorrer las salas lleva al menos dos horas. Sumando los jardines, la Gran Vid y el laberinto, la visita te llevará 3-4 horas (sobre la visita al palacio). Las primeras horas tras la apertura son las más tranquilas, y a mediodía las salas se llenan.
Historia del edificio
© Ricardalovesmonuments · CC BY-SAFoto: Ricardalovesmonuments, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0), Wikimedia CommonsEl palacio lo mandó construir Thomas Wolsey, arzobispo de York, a principios del siglo XVI. En 1514 compró unos terrenos a orillas del Támesis a la Orden de los Hospitalarios. Las obras se prolongaron de 1515 a 1525. Los arquitectos italianos eligieron para el conjunto una combinación de gótico y renacimiento (historia del palacio).
El cardenal estaba levantando una residencia privada que rivalizaba con los castillos reales. Por eso Wolsey entregó el palacio a Enrique VIII. Esperaba mejorar así sus relaciones con la corona.
El intento resultó inútil. Por orden del rey, Wolsey fue arrestado y murió en Leicester camino del juicio. La residencia siguió siendo propiedad de la corona inglesa. Enrique VIII trasladó aquí su corte, y el palacio fue real hasta el siglo XVIII.
El nuevo propietario amplió la colección de tapices de 600 a 2.000 piezas (sobre Enrique VIII en el palacio). La Gran Sala de Vigilancia apareció delante de los aposentos privados. Aquí montaban guardia los centinelas y los peticionarios esperaban su audiencia. El estilo arquitectónico se mantuvo.
En el siglo XVII el palacio vivió una segunda vida. Sus dueños pasaron a ser Guillermo III de Orange y su esposa María II. Se invitó al arquitecto Christopher Wren a dirigir la reforma, y la parte nueva se hizo en estilo barroco (aposentos barrocos). La pareja soñaba con una versión de Versalles a orillas del Támesis.
Trazaron jardines formales y crearon un laberinto. También renovaron los interiores. Pero en 1694 murió la reina María y Guillermo perdió el interés por la reforma.
El último monarca que residió aquí fue Jorge II. Tras su muerte en 1760, el conjunto entró en decadencia, y solo en el siglo XIX fue restaurado el palacio por orden de la reina Victoria (restauración del palacio). También fue entonces cuando se abrió a los visitantes. Desde 1998, la fundación Historic Royal Palaces se encarga de su mantenimiento.
Enrique VIII y su familia
© Ilya Grigorik · CC BY-SAFoto: Ilya Grigorik, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0), Wikimedia CommonsEnrique VIII pertenecía a la dinastía Tudor. Esta surgió de las guerras de las Dos Rosas. Enrique VII e Isabel de York unieron dos linajes enfrentados. Su símbolo común pasó a ser una rosa roja con el centro blanco.
El segundo rey Tudor
© Richard Mortel from Riyadh, Saudi Arabia · CC BYFoto: Richard Mortel from Riyadh, Saudi Arabia, CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0), Wikimedia CommonsEnrique VIII llegó al trono con 18 años (sobre el primer propietario). Inglaterra era entonces un país católico. La Iglesia no permitía al rey divorciarse de Catalina de Aragón. El obispo Wolsey buscó el permiso del Papa para el divorcio, pero no lo consiguió.
Esto destruyó su relación, hasta entonces cordial. Wolsey fue arrestado, y Enrique fundó la Iglesia de Inglaterra y se declaró su cabeza. Así, la Reforma en Inglaterra comenzó por el deseo personal del rey, no por una disputa teológica. A partir de ahí, su carácter se desató con toda su fuerza.
El rey era culto y amaba la música, la caza y el lujo. Tenía varios palacios, pero eligió Hampton Court para sí. Enrique trasladó aquí su residencia principal y amplió las cocinas para agasajar a cientos de invitados.
Las esposas de Barba Azul
© wasd42 · CC BY-SAFoto: wasd42, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0), Wikimedia CommonsEl rey pasó a la historia por sus frecuentes matrimonios. En total tuvo seis esposas, y el destino de cada una se desarrolló de forma distinta:
- Catalina de Aragón: el matrimonio fue anulado, y su hija María I llegó después al trono.
- Ana Bolena: el rey la acusó de traición y la mandó ejecutar; su hija Isabel I también fue reina.
- Juana Seymour: dio al rey un hijo, Eduardo VI, y murió tras el parto.
- Ana de Clèves: el matrimonio fue anulado, y recibió el título de «hermana amada del rey» y unas propiedades.
- Catalina Howard: siguió viéndose con sus amantes, y fue ejecutada.
- Catalina Parr: sobrevivió al rey y se casó por cuarta vez.
Tres de los hijos de Enrique ocuparon después el trono: María I, Isabel I y Eduardo VI. María se ganó el apodo de María la Sanguinaria por su carácter severo. Las leyendas sobre los fantasmas de sus esposas están ligadas a las galerías del palacio, y los guías las cuentan con gusto a los visitantes.
Los interiores del palacio
© APK · CC BYFoto: APK, CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0), Wikimedia CommonsLa restauración conservó las estancias principales del palacio. Si te interesa la vida cotidiana de la corte, empieza por las cocinas Tudor. Sorprenden por su tamaño: aquí se preparaban las comidas para toda una comitiva y sus invitados. El hollín se dejó a propósito hasta el techo junto al enorme horno, y sobre las mesas se despliegan utensilios, vajilla y pasteles de mentira.
La segunda mitad de la cocina está en funcionamiento. Cocineros con trajes de época preparan platos de la época de Enrique VIII y comparten recetas con quien lo desee.
El propio rey comía con su comitiva y sus invitados en el Gran Salón. Acércate al ventanal con vidrieras de colores. Las vigas talladas del techo de madera se han oscurecido con el tiempo, y las paredes están decoradas con tapices y trofeos de caza.
Galerías y pasajes conectan todas las partes del palacio, como era costumbre en los edificios medievales. La galería Procesional es muy conocida: los domingos, Enrique VIII la recorría desde sus aposentos hasta la capilla para rezar. Por esa misma galería corría Catalina Howard para llegar hasta el rey, pero los guardias la interceptaron. En el pasaje al Gran Salón, a la derecha está tallado el escudo de los Tudor, y a la izquierda, las granadas, el emblema de Catalina de Aragón.
En los aposentos reales se exhiben tapices, porcelana, cuadros de Rafael y Bruegel, y piezas de plata. La armería está decorada con hojas de acero entrelazadas con gran artificio. La sala principal de la guardia está dividida por tapices en pequeños compartimentos para conservar el calor.
El palacio está construido de ladrillo rojo con piedra blanca. Durante la restauración no se añadió ni un solo elemento decorativo nuevo, así que los interiores lucen igual que bajo los propietarios anteriores.
Recorrer todas las salas lleva al menos dos horas. Si andas escaso de tiempo, elige las cocinas Tudor, el Gran Salón y los aposentos de gala. Son los que mejor transmiten cómo era la vida en la corte real.
El grupo escultórico de las «Bestias del Rey»
© Joyofmuseums · CC BY-SAFoto: Joyofmuseums, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0), Wikimedia CommonsLo más cómodo es empezar la visita por la puerta principal. Hasta ella lleva un puente, flanqueado por las «Bestias del Rey». La composición se creó bajo Enrique VIII y la reina Jane. Las bestias sostienen en sus patas los escudos de sus dueños, así que en las estatuas puedes leer el linaje:
- León de Inglaterra.
- León de Seymour.
- Dragón del reino.
- Toro negro de Clarence.
- Toro de Beaufort.
- León de Mortimer.
- Galgo blanco de Richmond.
- Dragón Tudor.
- Pantera de Seymour.
- Unicornio de Seymour.
Las bestias están talladas en piedra blanca y destacan con fuerza sobre el ladrillo rojo. Los insertos y los motivos entrelazados de las barandillas del puente completan la composición.
Curiosamente, la Real Casa de la Moneda emitió monedas de plata inspiradas en este grupo. Entre ellas están el León de Inglaterra y el Toro Negro de Clarence.
Desde el puente se ven con claridad las chimeneas de ladrillo. A partir de un material sencillo, los artesanos crearon adornos elegantes. Hay muchísimas chimeneas: calentar un palacio tan enorme no era tarea fácil, y cada chimenea acabó siendo única.
El patio del Reloj y el reloj astronómico
© FrDr · CC BY-SAFoto: FrDr, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0), Wikimedia CommonsEl patio del Reloj se construyó bajo Enrique VIII. El reloj astronómico de la torre muestra varias cosas a la vez, y son fáciles de leer:
- El círculo exterior fijo divide el día en 24 sectores, con números romanos del 1 al 12 repetidos dos veces.
- El círculo móvil muestra el día, el mes y el signo del zodiaco, y completa una vuelta entera en un año.
- El siguiente círculo marca la hora y mide los minutos.
- El círculo más pequeño muestra la fase lunar a lo largo de un mes.
Antaño, este reloj servía para saber cuándo empezaba a subir el Támesis. El mecanismo se construyó según la antigua visión del mundo: la Tierra en el centro y el Sol girando a su alrededor.
Los jardines y la Gran Vid
© Matt Brown · CC BYFoto: Matt Brown, CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0), Wikimedia CommonsWolsey empezó a acondicionar el parque, pero Enrique VIII ideó su propio concepto y dividió los terrenos en zonas. La parte norte era para el entretenimiento, la este para la caza y la sur para el descanso. Del trazado de Enrique no queda nada: Guillermo de Orange rediseñó los jardines al estilo barroco (jardines del palacio).
Los naranjos en macetas bordean los caminos, ya que los cítricos eran el símbolo personal de este rey. En verano, actores con trajes medievales pasean por el jardín privado y puedes hacerte fotos con ellos.
Enrique mandó excavar estanques para los peces, pero con el tiempo cayeron en el abandono. María II los mandó rellenar y en su lugar dispuso céspedes.
En un invernadero aparte vive una vid plantada en 1768 (la Gran Vid). La vid principal alcanza los 36 metros. En los jardines se celebra cada año el Hampton Court Flower Show, donde los diseñadores presentan sus propios parterres.
El laberinto: cómo encontrar la salida
El laberinto de setos de tejo está aquí desde finales del siglo XVII. En la entrada encontrarás un plano detallado del recorrido. Los caminos están despejados y bien iluminados, pero aun así es fácil perderse.
La regla es sencilla: en la parte izquierda del laberinto, gira a la derecha; en la parte derecha, gira a la izquierda. Así tienes posibilidades de llegar al centro y volver topándote con un solo callejón sin salida.
La verdadera dificultad es que, tras unos cuantos giros, cuesta saber en qué parte del laberinto estás. Ayuda llevar una brújula o tener buen sentido de la orientación. El laberinto aparece en el libro «Tres hombres en un bote», de Jerome K. Jerome: los personajes nunca encontraron la salida por su cuenta y tuvieron que llamar al guarda. Algunos visitantes se ciñen a una misma secuencia de giros y, tarde o temprano, aparece el camino de vuelta.
Entradas, horarios y precios
El palacio abre casi todo el año, pero el horario depende de la temporada. En verano las puertas están abiertas aproximadamente de 10:00 a 17:30; en invierno cierra antes, sobre las 16:30. La última entrada es una hora antes del cierre. El palacio cierra algunos días, así que consulta la fecha en la página de entradas antes de tu visita.
Las entradas son con fecha y a nombre de un visitante, y los precios se dividen en días de temporada baja y alta. Una entrada incluye el palacio, las cocinas, el Gran Salón, los aposentos de gala, los jardines, el Jardín Mágico y el laberinto.
Categoría | Día de temporada baja | Día de temporada alta |
|---|---|---|
Adulto | 29 £ | 32 £ |
Niño de 5 a 15 años | 14,50 £ | 16 £ |
Mayores de 65 años | 23,50 £ | 25,50 £ |
Los precios son válidos hasta el 27 de noviembre de 2026 (a fecha de 09/2026, tarifas y horarios de apertura). La entrada online es casi siempre más barata que en taquilla, y te ahorras la cola. A partir del 28 de noviembre empieza el Palacio de Invierno y los precios suben ligeramente.
- Los fines de semana y durante las vacaciones escolares, las franjas horarias más populares se agotan con antelación, y las salas están más tranquilas en la primera hora tras la apertura (a fecha de 09/2026, condiciones de visita).
Si quieres saltarte la cola y contar con cancelación flexible, consigue entradas para Hampton Court en Tiqets.
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Cómo llegar a Hampton Court
© Panhard · CC BYFoto: Panhard, CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.5), Wikimedia CommonsLa forma más cómoda de llegar al palacio es en tren desde la estación de Waterloo. Los trenes de South Western Railway tardan unos 35 minutos y salen dos veces por hora (National Rail). No tendrás que hacer transbordo, ya que Hampton Court es la parada final de estos servicios.
De la estación a las puertas del palacio hay unos 5 minutos a pie, cruzando el puente sobre el Támesis. La estación está en la zona 6 de Travelcard, así que el pago sin contacto funciona. De camino pasarás por Clapham Junction, Wimbledon y Surbiton.
Los autobuses 111, 216, 411, R68 y 461 paran cerca de las puertas. Si vas en coche, hay aparcamiento en Hampton Court Way, unas 1,80 £ por hora (a fecha de 09/2026, Historic Royal Palaces, Getting here). Los fines de semana las plazas se llenan rápido, así que llega a la hora de apertura.
Merece la pena comprar los billetes de tren a Hampton Court y consultar el horario con antelación: los servicios del sábado y el domingo se llenan.
Hampton Court en el mapa
El palacio se encuentra en Hampton Court Way, East Molesey KT8 9AU. La entrada principal está en Hampton Court Way, justo después del puente. Puedes abrir la ubicación en Google Maps.
© Tilman2007 · CC BY-SAFoto: Tilman2007, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0), Wikimedia Commons⁉️🤔 Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una entrada a Hampton Court en 2026?
Una entrada de adulto cuesta unas 29 £ en un día de tarifa normal y unas 32 £ en un día de tarifa alta (a fecha de 09/2026, precios de las entradas). Un niño de 5 a 15 años paga aproximadamente la mitad, y las entradas online son más baratas que en la taquilla.
¿Cuánto tiempo se necesita para ver el palacio y los jardines?
Las estancias principales requieren al menos dos horas. Junto con los jardines, la Gran Vid y el laberinto, la visita te llevará de 3 a 4 horas. La primera hora después de la apertura es la más tranquila.
¿Cómo se llega desde el centro de Londres a Hampton Court?
El tren desde la estación de Waterloo tarda unos 35 minutos y sale dos veces por hora (horario de trenes). De la estación de Hampton Court a las puertas del palacio hay unos 5 minutos a pie cruzando el puente.
¿Se puede salir del laberinto sin mapa?
Sí, en la entrada hay un plano del recorrido. Mantente fiel a una sola pauta de giros: en el sector izquierdo gira a la derecha, en el sector derecho gira a la izquierda. Así llegarás al centro y volverás, topándote con un único callejón sin salida.
¿Qué incluye una entrada individual?
La entrada cubre el palacio, las cocinas Tudor, el Gran Salón, los aposentos de gala, 60 acres de jardines, el Jardín Mágico y el laberinto. No hace falta pagar aparte para entrar al laberinto; va incluido en la entrada general.
¿Abre el palacio todos los días?
El palacio cierra ciertos días y el horario cambia según la temporada, así que consulta el calendario en la web oficial (horario de apertura). En verano, las puertas abren aproximadamente de 10:00 a 17:30; en invierno, el cierre es más temprano.
En resumen: qué reservar
Hampton Court es una buena elección para un día tranquilo lejos del centro de Londres. La matriz de decisión es sencilla.
- Si es tu primera visita: consigue una entrada para el palacio y los jardines y llega a la hora de apertura.
- Si viajas con niños: el Magic Garden y el laberinto serán más divertidos que las salas de gala.
- Si quieres saltarte la cola: entradas en Tiqets y visitas guiadas al palacio.
Reserva tu entrada online con antelación, consulta el horario de apertura para la fecha de tu viaje y calcula entre 3 y 4 horas para la visita.


