
20 Recuerdos de Japón que sobrevivirán al viaje de vuelta
Japón vende recuerdos por todas partes: en los templos, en las estaciones de tren, en las calles comerciales subterráneas. Una hora antes de tu vuelo es fácil coger un imán para la nevera y luego arrepentirte de los yenes que te has gastado. Hemos reunido 20 ideas que de verdad merecen la pena traerse a casa: desde maneki-neko y kokeshi hasta porcelana Narumi y pinturas Turner. Para cada una encontrarás dónde buscarla, cuánto cuesta y qué tener en cuenta en la aduana.
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Cómo elegir recuerdos de Japón
💡 En resumen:
- Divide tu presupuesto: las tiendas de gran consumo como Daiso cubren los regalos pequeños, mientras que las piezas artesanales cuestan bastante más.
- Compra comida, té y cosméticos en los últimos días del viaje: las fechas de caducidad y el peso de la maleta importan.
- Lleva los objetos frágiles en el equipaje de mano; los vendedores te los envolverán encantados con plástico de burbujas.
Los recuerdos japoneses se dividen en tres grupos. La comida y la bebida dan una alegría inmediata, pero ocupan espacio. Los cosméticos y los artículos cotidianos para el hogar se usan a diario. La artesanía, la porcelana, las máscaras y los abanicos conviven en tu interior durante años.
El precio casi siempre refleja la técnica. Una figurita estampada cuesta un par de cientos de yenes, mientras que una muñeca tallada a mano de Tohoku costará varias veces más. Indicamos el nivel de precio cuando una fuente lo confirma, y no nos inventamos las cifras.
1. Maneki-neko
© Hyppolyte de Saint-Rambert · CC BY-SAFoto: Hyppolyte de Saint-Rambert, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0), Wikimedia CommonsVerás el gato con la pata levantada en el escaparate de casi cualquier tienda y cafetería. El nombre se traduce como «gato que llama», y la postura importa más que el aspecto. La pata derecha promete suerte en los negocios, la izquierda atrae relaciones valiosas, y una figurita con las dos patas levantadas protege el hogar.
El color se lee como un deseo: blanco para la pureza, dorado para el dinero, negro para protegerse del mal. Puedes comprar el amuleto en cualquier sitio, pero el lugar más famoso es el templo Gotoku-ji de Tokio, en Setagaya, donde nació el culto (según la web oficial del templo, 09/2026).
El templo abre de seis de la mañana a cinco de la tarde, y desde la estación de Miyanosaka, en la línea Tokyu Setagaya, se llega andando en cinco minutos (verificado 09/2026 en la página del templo Gotoku-ji).
- Dónde buscarlo: tiendas de recuerdos, templos y comercios cerca de las estaciones de tren.
- Precio: las figuritas pequeñas cuestan unos cientos de yenes; las de cerámica hechas a mano son bastante más caras.
2. Ropa y calzado tradicionales
© Flocci Nivis · CC BYFoto: Flocci Nivis, CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0), Wikimedia CommonsLa historia del kimono abarca más de mil años, y el corte apenas ha cambiado en todo ese tiempo. La prenda se compone de cuatro paneles de tela llamados «tan», atados con una faja ancha llamada «obi». Se cose con telas caras y se pinta a mano.
Un kimono clásico no es la mejor opción como regalo. Ponérselo sin ayuda es difícil incluso para las mujeres japonesas, y cuesta lo mismo que un buen traje. Un yukata es más práctico: una versión informal de verano hecha de lino, algodón o satén, que se encuentra en cualquier centro comercial.
El calzado va a juego con el conjunto. Las geta de suela de madera requieren acostumbrarse desde la infancia, mientras que las zori son cómodas desde el primer momento y se parecen a unas chanclas ligeras.
- El problema: un kimono ceremonial es caro, difícil de llevar y rara vez encaja en un armario occidental.
- Para quién es: para quienes están dispuestos a llevar cosas poco habituales en lugar de guardarlas en el armario.
3. Wagasa
© Laitche · CC BY-SAFoto: Laitche, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0), Wikimedia CommonsUna wagasa es un paraguas plegable tradicional hecho de bambú y papel. Las varillas de bambú se unen con crin de caballo, y la cubierta es de papel fino pintado y aceitado. El resultado es ligero pero sorprendentemente resistente e impermeable.
La historia del accesorio comenzó en China y llegó a Japón en el siglo VI, donde durante mucho tiempo siguió siendo un privilegio de la nobleza. Más tarde lo adoptó el pueblo llano y la wagasa se integró en el vestir cotidiano.
Quedan pocos artesanos que trabajen con la estructura tradicional de bambú. Una wagasa auténtica se encuentra en Gifu, donde el oficio se mantiene vivo desde mediados del siglo XVIII. El viaje desde Tokio lleva varias horas en tren, así que planifica la compra con antelación.
- El problema: un paraguas auténtico es caro, sensible a la humedad y exige un almacenamiento cuidadoso.
- Para quién es: para quienes buscan una pieza con historia, no un accesorio de temporada.
4. Sake
© Culture Japon · CC BY-SAFoto: Culture Japon, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0), Wikimedia CommonsEl sake no es vodka ni vino, sino una bebida propia hecha con arroz pulido. El grano se pule, se cuece al vapor y se fermenta, así que el sabor depende de la variedad de arroz y del grado de procesamiento. Apenas existe un equivalente europeo a este método de producción.
La bebida entra muy fácil. El grado de alcohol suele rondar el quince por ciento (según la Japan Sake and Shochu Makers Association, 09/2026), pero el sabor dulzón disimula el alcohol. El sake se sirve en copas pequeñas para dos o tres sorbos, se bebe despacio y siempre acompañado de comida.
A la hora de elegir, fíjate en el precio y en la etiqueta. Las botellas decentes empiezan sobre los dos mil yenes, y los caracteres que significan sake natural ayudan a filtrar las alternativas con sabores añadidos.
- El problema: la bebida es más fuerte de lo que parece, así que la resaca tras una cata puede ser dura.
- Para quién es: para quienes quieren llevarse a casa una bebida que no encuentran en su supermercado habitual.
5. Té verde
© Evanhoever · CC BY-SAFoto: Evanhoever, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0), Wikimedia CommonsEl matcha es té verde molido hasta convertirse en un polvo de color esmeralda intenso. La mejor materia prima se cultiva en los alrededores de Uji, cerca de Kioto, donde normalmente verás tres grados a precios distintos. Cuanto más oscuro y vivo sea el polvo, mayor será el grado.
El polvo contiene cafeína, polifenoles y el aminoácido L-teanina, así que da un subidón más suave que el café. Cómpralo en lata y comprueba la fecha en la base. Guarda la lata abierta en la nevera, porque el té pierde el aroma enseguida.
- Dónde encontrarlo: tiendas de té en Uji, grandes almacenes y tiendas de las estaciones de tren.
- Precio: un buen matcha cuesta más que el té en hoja, pero necesitas muy poco por taza.
6. Dulces

Los souvenirs comestibles en Japón son un sector en sí mismo. Aquí las tabletas de chocolate vienen en decenas de sabores locales, desde matcha y sakura hasta wasabi y salsa de soja, así que una caja de sabores surtidos es fácil de repartir como regalo entre compañeros de trabajo.
Los wagashi, los postres tradicionales, son solo ligeramente dulces, y por eso se sirven con té amargo. Se elaboran con castañas, agar-agar, arroz, boniato y pasta de judía, sin conservantes innecesarios.
Entre los productos de bollería, fíjate en el dorayaki y el taiyaki, pastelitos con forma de pez rellenos de crema o chocolate. Si cuidas lo que comes, prueba el amanatto, judías confitadas.
- Para quién es: para los golosos y para cualquiera que necesite muchos regalitos para todo el equipo.
- La pega: los postres frescos no duran mucho y no todo el mundo apreciará algunos sabores de KitKat.
7. Campanilla furin

Un furin es una campanilla que se cuelga en la ventana cuando hace calor. Su tintineo delicado crea una sensación de frescor, y la tira de papel del badajo lleva un deseo o un haiku breve. Los japoneses ven el furin como un amuleto que ahuyenta a los malos espíritus.
Los hay de vidrio, cerámica, metal y bambú, así que es fácil encontrar uno que encaje con tu presupuesto. Los de vidrio suenan más brillantes, los de cerámica tienen un sonido más apagado y los de bambú son los más silenciosos de todos.
La mejor época para una compra en serio es julio, cuando el templo Kawasaki Daishi, en Kanagawa, celebra un mercado de campanillas de viento. Reúne unas novecientas variedades de distintas regiones del país (según Japan Travel, 09/2026). Consulta las fechas exactas en la web del templo.
- Dónde encontrarlo: en el templo Kawasaki Daishi en julio y en tiendas de souvenirs todo el año.
- Para quién es: para quienes quieren regalar no solo un objeto, sino un motivo para recordar el viaje.
8. Abanico

El abanico llegó a Japón desde China y con el tiempo se convirtió en un accesorio imprescindible para las geishas y los actores del teatro kabuki. Los primeros uchiwa no se plegaban: se fabricaban con madera forrada de seda.
Más tarde aparecieron los ogi plegables, con un número reducido de varillas. Se usaban en las ceremonias de la corte y la pintura indicaba el rango de su dueño. Una historia aparte es el gunsen, un abanico de guerra hecho de madera y metal que los samuráis usaban para defenderse en el combate.
Los abanicos modernos se hacen a mano con bambú y papel superpuesto. No solo se llevan cuando hace calor: también se cuelgan en las paredes, se coleccionan y se regalan en las bodas.
- Precio: un abanico sencillo cuesta unos cientos de yenes, mientras que uno pintado a mano sale más caro.
- Para quién es: para quienes aprecian los regalos ligeros que caben en el equipaje de mano.
9. Máscaras

Las máscaras del teatro noh no son decoración, forman parte del atrezo del actor. En las representaciones del siglo XIV los actores no se maquillaban: las emociones se transmitían con una máscara tallada en ciprés, con detalles finamente trabajados.
Cada teatro mantiene con esmero una colección de entre ciento cincuenta y doscientas máscaras. Se dividen en otoko-men masculinas y onna-men femeninas, y se distinguen por la personalidad y la edad del personaje. En las tiendas encontrarás piezas de madera a tamaño real y copias más pequeñas de cerámica enmarcadas.
Una máscara de pared ocupa poco espacio y revela al instante de dónde trajiste el regalo. Elige una con los rasgos bien definidos, porque si no el souvenir pierde su carácter.
- Dónde buscarla: tiendas de museos y teatros, grandes almacenes.
- Para quién es: para quienes coleccionan objetos teatrales y de museo.
10. Palillos
© Magohurion · CC BY-SAFoto: Magohurion, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0), Wikimedia CommonsLos hashi, los palillos japoneses, son más cortos y ligeros que los chinos, y tienen las puntas afiladas. En el país encontrarás tiendas enteras que solo venden palillos: desde los desechables hasta juegos de madera lacada con estampados.
Los japoneses usan los palillos mucho más de lo que parece. Con ellos separan el pescado, remueven salsas y sacan las espinas. Los hashi se consideran un objeto personal, así que no es costumbre pasárselos a nadie, ni siquiera a los más cercanos.
Este souvenir ocupa en la maleta más o menos lo mismo que un lápiz. Según la leyenda, los hashi traen longevidad y buena suerte a su dueño, y una pareja pintada se regala a los recién casados con el deseo de que sean inseparables.
- Para quién es: para los fans de la cocina asiática y para quienes buscan un regalo compacto.
- La pega: los palillos lacados baratos se manchan y hay que lavarlos a mano.
11. Fiambreras bento
© Novoklimov · CC BYFoto: Novoklimov, CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0), Wikimedia CommonsLa palabra «bento» designa la comida envasada en un recipiente cuidado. En las tiendas verás cientos de variantes: desde cajas de plástico sencillas hasta fiambreras herméticas con un elemento refrigerante.
Una categoría aparte son los wappa-bento, cajas ovaladas con un recubrimiento antibacteriano de madera. Gustan porque el arroz no se apelmaza y los olores no se mezclan.
La cultura del bento está tan desarrollada en Japón que se publican libros y revistas con plantillas de envasado ya listas. Si no te apetece cocinar, un almuerzo preparado del supermercado cuesta unos quinientos yenes.
- Dónde buscarlas: grandes almacenes, tiendas de menaje de cocina, supermercados y secciones en las estaciones de tren.
- Para quién es: para quienes se llevan la comida al trabajo y valoran el orden en el bolso.
12. Kokeshi
© Joe Mabel · CC BY-SAFoto: Joe Mabel, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0), Wikimedia CommonsLa kokeshi es una muñeca sin brazos ni piernas, con el cuerpo cilíndrico y una cabeza grande. En Japón estas figuras se consideran desde antiguo guardianas del hogar; se valoraban y se transmitían como herencia familiar.
La historia de la muñeca comenzó en la isla de Honshu. Los artesanos de la región de Tohoku fabricaban vajilla y, con los restos de madera, tallaban figuras que vendían como amuletos a los visitantes de las aguas termales.
Hoy las kokeshi se tornean, pero se siguen pintando a mano. La paleta es sobria: rojo, amarillo, negro y verde. La muñeca se regala como muestra de amistad y cariño; se cree que trae buena suerte en los negocios y calma al hogar.
- Dónde buscarlas: talleres de Tohoku, tiendas de los onsen, comercios de artesanía de Tokio y Kioto.
- Precio: una figura pequeña cuesta unos cientos de yenes, una pieza de artesano cuesta varias veces más.
13. Porcelana

El interés por la porcelana llegó a Japón en el siglo XIV de la mano del comercio con China. Durante mucho tiempo las piezas finas fueron un privilegio del emperador y la nobleza, y la producción nacional arrancó después de que se encontraran yacimientos de caolín en la isla de Kyushu.
La calidad de la porcelana japonesa se nota enseguida. Las tazas finas no absorben olores, resisten sin problema el calor y el frío, y la decoración o se queda en lo minimalista o cubre la pieza por completo con flores, pájaros y criaturas mitológicas.
Las marcas más conocidas son Japonica, Nikko, Keito, Narumi y Noritake. Para no comprar una falsificación, revisa el marcado: la bone china auténtica lleva el sello «Fine Bone China».
- La pega: hay muchas copias en el mercado, así que al comprar fíjate en la marca y en la calidad del esmalte.
- Para quién es: para quienes regalan vajilla en una boda o una mudanza.
14. Tenugui
© ma_shimaro · CC BYFoto: ma_shimaro, CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0), Wikimedia CommonsEl tenugui es una toalla de algodón con estampado, de unos treinta por noventa centímetros. En casa se usa para secarse las manos o atarse a la cabeza. Antes de comer, los restaurantes ofrecen otra toalla distinta, el oshibori.
La historia de este tejido es larga: las primeras menciones se remontan al periodo Kofun, es decir, a mediados del primer milenio. Con los siglos la forma no ha cambiado, pero los estampados se han convertido en un arte en sí mismos.
El tenugui admite muchos usos: secarte las manos, empapar el té que se ha derramado, extenderlo sobre el regazo bajo la fruta. Eso sí, no intentes usarlo como pañuelo; los locales no lo entenderán.
- Dónde buscarlo: tiendas de telas, comercios de artesanía, grandes almacenes.
- Precio: una toalla sencilla cuesta unos cientos de yenes, una de artesano con estampación manual cuesta más.
15. Katana
© [Sada], Kane · CC BYFoto: [Sada], Kane, CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0), Wikimedia CommonsLa espada samurái se percibe en Japón como un símbolo espiritual, no solo como un arma. Los maestros que forjaban katanas tenían un estatus elevado en la corte.
Las hojas auténticas pasaban de generación en generación entre los guerreros y hoy se consideran patrimonio cultural. Su valor se mide en decenas de millones de yenes, y está prohibido exportar antigüedades sin permiso de las autoridades culturales.
En las tiendas te ofrecerán réplicas: desde miniaturas de souvenir hasta copias a tamaño real hechas según los diseños de los maestros medievales. Para un regalo es más sensato elegir una réplica de este tipo y no intentar sacar del país una pieza de museo.
- La pega: una hoja de combate auténtica no se puede exportar sin permiso, y una réplica es un adorno sin valor histórico.
- Para quién es: para coleccionistas y para quienes buscan un regalo impresionante para un hombre.
16. Grabados ukiyo-e

El ukiyo-e es un estilo de grabado, es decir, de impresión sobre planchas de madera, que apareció en el siglo XVII. Estas láminas no se consideraban pinturas: se veían como imágenes baratas y un medio de comunicación de masas.
Al principio las estampas se hacían en blanco y negro; el color llegó solo un siglo después. Los compradores eran gente de ciudad, así que los temas se tomaban de la vida cotidiana: geishas, luchadores de sumo, actores del teatro kabuki. Más tarde se añadieron paisajes e imágenes de aves y flores.
Hoy los motivos del ukiyo-e se imprimen en camisetas, vajilla, bolsos, tenugui, abanicos y postales. Las estampas originales se compran en galerías, pero cuestan como un buen aparato electrónico. Exportar láminas antiguas requiere permiso.
- Dónde buscar: museos, galerías de grabados, tiendas de souvenirs en Tokio y Kioto.
- Para quién es: para quien busca un regalo para un diseñador o un aficionado a la gráfica.
17. Pinturas Turner
© Sitao Xiang · CC BY-SAFoto: Sitao Xiang, CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0), Wikimedia CommonsUn estuche de pinturas es un regalo perfecto para cualquiera que pase su tiempo libre frente a un caballete. El gouache acrílico Turner japonés se extiende de manera uniforme, seca rápido y no se agrieta, mientras que su buena resistencia al agua te permite trabajar sobre algo más que papel.
La pintura tiene una gran adherencia: se fija en plástico desengrasado, tela, cuero, metal, cerámica, madera y piedra. Así que puedes pintar un monopatín o una maceta de cerámica.
La paleta incluye más de doscientos tonos, entre ellos pastel, fluorescentes, metálicos y nacarados. Las acuarelas de la misma marca ofrecen casi ciento cincuenta colores transparentes elaborados con pigmentos resistentes a la luz.
- Dónde encontrarlas: tiendas de bellas artes en las grandes ciudades, secciones de papelería.
- Para quién: artistas, ilustradores y cualquiera que pinte objetos a mano.
18. Caja de música
© shikabane taro · CC BYFoto: shikabane taro, CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/3.0), Wikimedia CommonsEn la zona de Hakone se llevan fabricando cajas de madera más de un siglo, y allí crecen muchas especies de árboles distintas. Los artesanos locales son conocidos por convertir una caja de madera en una obra de arte.
Aquí no hay estándares uniformes: en las estanterías encontrarás piezas cuadradas, rectangulares y redondas. Las tapas se ensamblan con mosaico yosegi. Una caja de música es un souvenir en sí mismo: dentro, un mecanismo reproduce hasta varias docenas de melodías.
Las cajas de rompecabezas yosegi funcionan de otra manera. Para levantar la tapa, tienes que encontrar una palanca oculta o deslizar las piezas móviles en el orden correcto. Este tipo de souvenir es divertido de regalar precisamente por el rompecabezas.
- Dónde encontrarlas: tiendas de Hakone, secciones de souvenirs y tiendas de mecanismos musicales.
- Para quién: quienes regalan con sorpresa y adoran las melodías asiáticas.
19. Cosmética
© ict.wa4 · CC BYFoto: ict.wa4, CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0), Wikimedia CommonsEl cuidado de la piel japonés es una categoría de souvenir en sí misma, y la demanda aquí es siempre alta. Tónicos, mascarillas, emulsiones y cremas con ingredientes naturales lideran el mercado local y se venden bien entre los turistas.
Entre las marcas que probablemente hayas oído nombrar están Shiseido, Kanebo, SK-II y Biore. En maquillaje, merece la pena mencionar Isehan, Shu Uemura y Celvoke.
Los productos de gran consumo son más fáciles de comprar en las cadenas Matsumoto Kiyoshi, Daiso y CanDo, donde los precios son más bajos que en los grandes almacenes. Las marcas de lujo se encuentran en centros comerciales exclusivos, donde el personal también te ayudará a elegir el cuidado de la piel para tu tipo de piel.
- Dónde buscar: droguerías y tiendas de cosmética de cadena, grandes almacenes del centro.
- El inconveniente: las instrucciones suelen estar solo en japonés, así que lo mejor es consultar la lista de ingredientes de antemano.
20. Koinobori
© 663highland · CC BYFoto: 663highland, CC BY (https://creativecommons.org/licenses/by/2.5), Wikimedia CommonsLos koinobori son banderas con forma de carpa que se exhiben por el Día de los Niños. La fecha se celebra el 5 de mayo, cuando los padres desean a sus hijos fuerza y salud.
El número y el tamaño de las banderas dicen algo sobre la familia. El número de banderas corresponde al número de hijos varones, y la longitud a sus edades. Los propios japoneses veneran la carpa como un animal capaz de nadar contra la corriente y remontar cascadas.
Las banderas pequeñas se venden todo el año y suelen estar hechas de poliéster. Las versiones de seda pintadas a mano cuestan decenas de miles de yenes, así que se compran como un regalo serio más que como un souvenir de tienda.
- Dónde buscar: tiendas de souvenirs, tiendas de telas y ferias de primavera.
- Para quién: quienes quieren desear a sus seres queridos éxito en los negocios y crecimiento profesional.
Qué tener en cuenta al sacar cosas del país
El alcohol, la cosmética y la comida se llevan como compras personales, pero cada país tiene sus propios límites. Antes de comprar sake, consulta los límites de importación de tu país para que la botella no acabe atascada en la aduana.
Las antigüedades y las obras de arte requieren un permiso especial, así que no puedes sacar una espada auténtica ni una estampa antigua sin uno. Las drogas y los materiales obscenos también están prohibidos.
Pide en la tienda que te envuelvan los artículos frágiles. La porcelana, las wagasa y las máscaras sobrevivirán mejor al vuelo en el equipaje de mano que en una maleta facturada.
⁉️🤔 Preguntas frecuentes
¿Cuánto debería presupuestar para souvenirs en Japón?
Depende de tu presupuesto y del tamaño de tu maleta. Los regalos cotidianos como palillos, llaveros y pequeñas figuras maneki-neko cuestan unos cientos de yenes cada uno. La cerámica artesanal, los kokeshi hechos a mano, la porcelana y los koinobori de seda cuestan decenas de miles de yenes, así que se compran de uno en uno en lugar de como un conjunto.
¿Puedo sacar sake y alcohol de Japón?
Sí, el sake se vende en las zonas libres de impuestos de los aeropuertos, y esa es la forma más cómoda de llevarlo. Consulta de antemano los límites de importación de alcohol de tu país y ten en cuenta los límites de peso. Lo mejor es envolver el cristal en ropa, y una botella con una etiqueta delicada no debería facturarse sin protección.
¿Y si mi maleta está demasiado llena?
Opta por artículos planos: los tenugui, los abanicos, las postales y los palillos apenas ocupan espacio. La ropa y los kimonos se pueden colocar alrededor de los regalos frágiles y hacer de acolchado. El té y la cosmética se pueden comprar en el aeropuerto antes de embarcar, aunque allí la selección es más reducida.
¿Qué souvenirs se falsifican con más frecuencia?
Fíjate en la marca de la porcelana: debe decir «Fine Bone China». Los kokeshi auténticos están pintados a mano, así que las líneas son ligeramente orgánicas en lugar de perfectamente uniformes. Para el sake, mira la etiqueta: una mención que indique elaboración natural lo distingue de las alternativas aromatizadas.
¿Dónde puedo consultar el horario del templo de Gotokuji?
La página web oficial del templo, en el distrito tokiota de Setagaya, muestra el horario actual. La oficina del templo acepta visitantes hasta las 3 de la tarde. Consulta las fechas del festival de furin en la web del templo Kawasaki Daishi, ya que cambian de un año a otro.
En resumen: qué traer de Japón
Si vas a traer un solo regalo, elige algo que muestre la mano del artesano: porcelana Narumi, kokeshi de Tohoku o una wagasa de Gifu.
- Si tienes una maleta pequeña: palillos hashi, un tenugui o un carillón de viento furin.
- Si vas a regalar a compañeros de trabajo: sets de KitKat y amanatto, que son fáciles de repartir en porciones.
- Si necesitas un regalo para la casa: una máscara de teatro Noh, un abanico o una caja de música.
- Si quieres impresionar con la comida: matcha de Uji y una botella de sake natural.
Volar a Japón suele implicar una escala, así que merece la pena planificar la logística con antelación: reservar un traslado al aeropuerto es más fácil antes de salir que buscar un coche con las maletas en la salida.


